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Nuevo descubrimiento: Macrófagos podrían devorar la tinta de tus tatuajes

¿Qué son los macrófagos, las células que pueden comerse a un tatuaje?

Puede que con el paso del tiempo la nitidez se pierda, pero nunca desaparece.

Si una persona se arrepiente y quiere deshacerse de un tatuaje es poco lo que puede hacer, aparte de someterse a un costoso tratamiento con rayos láser que no siempre es efectivo.

Un nuevo descubrimiento, sin embargo, incrementa las posibilidades de que ese tatuaje no se vuelva a ver.

No era el objetivo principal del estudio que realizaban un grupo de científicos, pero durante su investigación, se tropezaron con un hallazgo fortuito que podría permitir que el cuerpo contribuya a la remoción efectiva de un tatuaje.

macrófagos
La clave se encuentra en los macrófagos.

¿Qué son los macrófagos?

Todo comenzó con los macrófagos, minúsculas células que tiene el sistema inmunitario y que se encuentran en los tejidos de los organismos.

Son capaces de ingerir y destruir bacterias y células dañadas a través de un proceso que se llama fagocitosis.

El propósito del trabajo realizado por los investigadores del Centro de Inmunología de Marsella-Luminy y la Universidad Aix-Marsella, en Francia, era entender el funcionamiento de los macrófagos que se encuentran en la piel.

Fue así como descubrieron que esas células se comen la tinta de los tatuajes en una secuencia que nunca termina: cuando uno de los macrófagos muere y libera los pigmentos de color, aparece otro que los ingiere.

macrófagos
No siempre se consiguen los resultados deseados…

Resistentes

“El hecho de que los macrófagos se suceden uno tras otro explica por qué los tatuajes se quedan en la piel”, refiere Sandrine Henri, una de las inmunólogas que participó en el estudio en la publicación Scientific American.

Los investigadores describen cómo estas células llamadas macrófagos asborben el pigmento y no lo liberan hasta que mueren, momento en el que otras células inmunitarias encargadas de eliminar agentes extraños vuelven a fagocitar la tinta. El ciclo se repite una y otra vez, por lo que el tatuaje nunca desaparece.

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“Y esto aumenta las posibilidades de que el sistema linfático se deshaga de las partículas de tinta del tatuaje. Esto no es posible en el ciclo natural que siguen los macrófagos debido a que los pigmentos son muy grandes”, indica Henri.

La especialista y su equipo ya están trabajando en el desarrollo de un método que le dé instrucciones a ciertas células inmunitarias para inhibir su funcionamiento y el de los macrófagos.

Proceso experimental

En un experimento, los científicos tatuaron la cola de unos ratones y esperaron a que los macrófagos recogieran el pigmento. A continuación, eliminaron las células y volvieron a esperar. El tatuaje seguía viéndose exactamente igual que al principio. ¿El motivo? Las células muertas estaban liberando la tinta en la dermis al morir y esta era recogida nuevamente por las células vecinas.

La cola tatuada de un ratón, antes y después de matar a los macrófagos
Image: Baranska et al., 2018

En otro experimento, los investigadores transfirieron una parte de la piel tatuada de un ratón a otro y descubrieron que, seis semanas después, las células inmunitarias del nuevo roedor portaban también el pigmento. El resultado sugiere que esto es un ciclo continuo: los macrófagos fagocitan la tinta y la vomitan, una y otra vez, a medida que mueren. Los tatuajes están “vivos”.

Por qué recogen los cristales de tinta en primer lugar es una incógnita que ya había quedado resuelta por un estudio anterior. Los macrófagos se sienten atraídos por la herida infligida por la aguja y se comen el pigmento del tatuaje como se comerían cualquier patógeno invasor. Es una respuesta inmune. Ahora bien, este otro estudio nos da nuevas pistas sobre cómo mejorar las técnicas de eliminación de tatuajes mediante láser: hay que asegurarse de que las nuevas células de la piel no vuelvan a comerse la tinta de sus compañeras muertas.

Mariela Delgado G. – Con información de: BBC Mundo y Gizmodo.es

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