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Resiliencia: la capacidad de recuperarnos positivamente de la adversidad

Todos hemos ido a la playa y con seguridad alguna vez nos ha revolcado una ola, por lo general el resultado no es muy agradable, quizá algunos raspones, alta probabilidad de que algunos mililitros de agua salada terminen en nuestro sistema digestivo a la fuerza y múltiples granitos de arena se alojarán en los lugares más inesperados de nuestra humanidad, sin embargo a pesar de eso nos levantamos y seguimos disfrutando de la playa.

Usualmente cuando hablo de Resiliencia utilizo esta metáfora de la playa con fuerte oleaje para referirme a la vida que de vez en cuando nos revuelca. A veces podemos disfrutar de un mar calmado y apacible y es muy fácil ser feliz así, sin embargo no pareciera que hubiese crecimiento en la paz. Es cuando el oleaje arrecia que debemos sacar nuestras habilidades para hacer frente a ese montón de agua que se nos viene encima.

Resiliencia
cuando hablo de Resiliencia utilizo esta metáfora de la playa con fuerte oleaje para referirme a la vida que de vez en cuando nos revuelca…

Dependiendo de las experiencias previas y del esquema mental, cada quien afrontará la ola lo mejor que pueda, sin embargo habrá otros que ni siquiera se darán cuenta de que están a punto de ser arrollados por la fuerza del agua.

De acuerdo a la Dra. Edith Henderson, “la Resiliencia es la capacidad de enfrentar las adversidades positivamente, aprender de ellas y convertirnos en una mejor persona” (2003). Es un término que los estudiosos del comportamiento humano tomaron prestado de la metalurgia, ya que un metal es resiliente cuando es dúctil y tenaz al mismo tiempo, eso quiere decir que es maleable y a la vez resistente luego de ser sometido a condiciones particulares, generalmente extremas, que no modifican la estructura y forma original del material. Cabe destacar que la palabra Resiliencia viene del término latín resilio, «volver atrás, volver de un salto, resaltar, rebotar». Y el término se adaptó al uso en psicología y otras ciencias sociales para referirse a las personas que a pesar de sufrir situaciones estresantes no son afectadas psicológicamente por ellas.

A mediados del siglo pasado cuando se suponía que de un entorno hostil no podía salir nada bueno, psicólogos comenzaron a estudiar familias disfuncionales, con situaciones de abuso sexual, consumo de alcohol y drogas y violencia en general, esperando que los niños que surgieran de ellas presentarían conductas similares a las de sus padres, sin embargo se encontraron con la sorpresa de que muchos niños tenían comportamientos “normales” y satisfactorios a pesar de sus orígenes, en principio pensaron que era patológico, luego se dieron cuenta de que eran niños resilientes.

El Dr. Luis Rojas Marcos, es una referencia importantísima en el tema de la Resiliencia, y en función a su experiencia como psiquiatra asevera que ésta se sostiene sobre seis pilares fundamentales, que hacen que las personas se mantengan en pie y no se desplomen ante la adversidad, sería interesante que se preguntara al leerlas ¿Qué tanto de cada una de ellas tiene usted en su vida?

Resiliencia
Es un término que los estudiosos del comportamiento humano tomaron prestado de la metalurgia, ya que un metal es resiliente cuando es dúctil y tenaz al mismo tiempo.

1. Conexiones interpersonales positivas, es una condición sine qua non, las personas que se recuperan de la adversidad positivamente cuentan con un grupo de apoyo importante, ya sea de familiares o amigos que le ayudan a sostenerse y a no caer en los momentos adversos de la vida. Se dice que las personas resilientes siempre tienen a alguien que los ama o amó incondicionalmente. El amor que reciba una persona a lo largo de su vida, ya sea de sus padres o cuidadores o de alguien especial, será una especie de muro de contención que no le permitirá derrumbarse ante la adversidad. Al sentirnos amados por alguien nos sentimos valiosos y eso nos da la fuerza para seguir adelante. Ahora bien de nada sirve tener muchos amigos y familia muy querida si no hacemos uso de ellos, por supuesto que en el mejor sentido de la expresión. La persona resiliente sabe pedir ayuda y esto es vital para resurgir, luego de que la ola nos revuelca reconocer a quiénes tenemos cerca y solicitarles nos den una mano es un acto de resiliencia pura. Aquí el orgullo debe dejarse a un lado para hacer prevalecer la humildad porque no siempre podemos salir solos de los atolladeros en los que nos mete la vida.

2. Las Funciones Ejecutivas es el segundo pilar que sustenta la resiliencia y esto tiene que ver con lo que me digo, ¿puedo o no puedo?, ¿Valgo o no valgo?, ¿Merece la pena seguir luchando? El empresario norteamericano Henry Ford tiene una frase muy famosa que dice: “Si crees que puedes como si crees que no, igual estás en lo cierto” y es que nuestra mente, lo que produce y lo que nos creemos será determinante para impulsarnos a levantarnos luego de que la ola nos revuelque. Por eso siempre digo que la mayor batalla que debemos librar día a día es con nuestros propios pensamientos, y la calidad de los mismos va a estar determinada por el esquema mental que tengamos, por como vemos el mundo en función a nuestra crianza y experiencias personales y en este ámbito debemos preguntarnos ¿Qué tan optimistas somos? Definitivamente las personas resilientes tienen el optimismo elevado y gracias a las investigaciones del Dr. Martin Seligman hoy sabemos que podemos aprender a ser optimistas si no es una de nuestras fortalezas naturales. La persona resiliente sabe que vendrán tiempos mejores en la medida que hace que pasen las cosas que están dentro de su área de control y eso nos lleva al próximo pilar que es:

3. El Centro de Control Interno o como se le conoce en el argot psicológico: Locus de Control Interno, comencemos con conocer el significado de la palabra locus, proviene del latín y quiere decir lugar, entonces se trata de dónde está ubicado el control, el locus de control es un término psicológico que hace referencia a la percepción que tiene una persona acerca de dónde se localiza el agente causal de los acontecimientos de su vida cotidiana. Dependiendo de la personalidad hay quienes se orientan hacia el locus de control externo y creen que lo que les sucede en la vida está total y absolutamente fuera de su control con lo cual tienden a victimizarse y quienes tienen Locus de Control Interno sienten que sus acciones tienen un impacto en los resultados que obtienen, supone un grado significativo de independencia personal y una mayor capacidad de logro. En virtud de lo anterior, podemos suponer que las personas resilientes, esas que superan la adversidad con mayor facilidad son aquellas que tienen centro de control interno y son conscientes de lo que sí pueden controlar para salir a flote en los momentos difíciles de la vida. Si bien es cierto que hay muchas cosas fuera de nuestra área de influencia, es importante reconocer qué es eso que sí podemos hacer para efectivamente tomar acciones y elevar así nuestra percepción de autoeficacia que alimenta nuestra autoestima que es el siguiente pilar.

Resiliencia
El amor que reciba una persona a lo largo de su vida, ya sea de sus padres o cuidadores o de alguien especial, será una especie de muro de contención que no le permitirá derrumbarse ante la adversidad.

4. El cuarto pilar de la resiliencia al que hace referencia el Dr. Luis Rojas Marcos es el Autoestima y palabras más, palabras menos, es lo que creo de mí mismo, el amor propio, mi autovaloración y como hacía referencia previamente tiene que ver con el amor recibido desde la infancia, en los primeros años de vida, en función a lo que nos haya tocado vivir y con quien hayamos compartido, tendremos una percepción de nuestra valía que nos acompañará hasta la edad adulta y que podremos fortalecer al ser conscientes de nuestras cualidades y reconocer lo mejor que tenemos. De acuerdo a estudios realizados, a nivel mundial los hombres tienden a tener mayores niveles de autoestima que la mujer cuyo sentido de minusvalía la acompaña a lo largo de su vida. A pesar de que el género femenino cuenta con una fortaleza natural y una mayor resistencia ante la adversidad, no siempre está acompañado de una autoestima sólida, no por casualidad se escucha tanto últimamente la expresión “Empoderamiento Femenino”. Es realmente curioso, hasta los cinco años las niñas sienten que son tan capaces como los varones de asumir retos y resolver problemas, a partir de los seis años dejan de creérselo y reconocen que pueden lograr sus objetivos solo si se esfuerzan con más ahínco. Lo que es aun más asombroso es que los padres y las madres creen que sus hijos tienen más posibilidades que sus hijas. Así las cosas con el autoestima, recordemos que se forja en la infancia así que si somos responsable de un niño, el mejor regalo de vida que le podemos dar es el de sentirse valioso, amado y capaz y esto lo logramos con mucho amor, reforzando sus cualidades y celebrando sus logros. Y como ya nosotros estamos creciditos nos toca reforzarla racionalmente.

5. El desarrollo del Pensamiento Positivo es el quinto pilar sobre el que se sostiene la Resiliencia y se habla de desarrollo porque instintivamente nuestro pensamiento tiende a ser negativo y pesimista. Recordemos que nuestro cerebro evolucionó muchos años en las cavernas y estar en estado de alerta era su misión para asegurar la supervivencia, estar alerta nos ayuda a evitar tropezar de nuevo con la misma piedra y cuidarnos de posibles situaciones de peligro sin embargo es desde la positividad que podemos recuperar las fuerzas para levantarnos, principalmente haciendo uso de los diez caminos para elevar nuestra positividad propuestos por la Dra. Barbara Fredrickson en su libro Vida Positiva y ellos son: Esperanza, orgullo, alegría, diversión, inspiración, interés, serenidad, admiración, gratitud y amor. Todas ellas son emociones positivas y vías para elevar nuestra Inspiración Positiva® en la vida, son efímeras por lo que hay que saborearlas al máximo, se elaboran en la mente e impactan positivamente nuestra biología, es probable que no nos salven la vida como lo puede hacer el miedo o la ira en un momento de peligro inminente, pero a largo plazo nos protegen ante la adversidad. Lo que se ha demostrado científicamente es que las emociones positivas nos ayudan a tener una pauta de pensamiento y explicativa mucho más optimista y esto nos hacen ser personas más resilientes, las emociones positivas llegan a ser una suerte de armadura protectora ante la adversidad, como un salvavidas que nos permite salir más rápido a flote luego de que la ola nos empujara con fuerza hasta el fondo arenoso de la playa. Generalmente las emociones positivas no nos pasan, tenemos que hacer que pasen, por eso la invitación es a comenzar a practicar desde ya este nuevo hábito para ser más resilientes. ¿Qué puede comenzar a hacer para sentirlas más frecuentemente?

6. Y por último pero no por eso menos importante, las personas que resurgen de la adversidad tienen motivos para vivir, una o varias razones que les dan la fuerza para poner los pies sobre la arena e impulsarse hacia la superficie, ese motivo puede ser un proyecto personal, los hijos, la familia, la misión de vida o un compromiso con alguien, esos motivos son como una guaya que hala hacia el futuro, la razón para avanzar y dejar atrás el suceso adverso que se les haya atravesado en la vida. ¿Puede reconocer los motivos de su vida? ¿Para qué vive? Dice Jorge Bucay, que es la pregunta más importante que debemos respondernos en la vida. ¿Cuáles son sus motivos para vivir, sonreír y seguir inspirándose en positivo? Asegúrese de descubrirlos mucho antes de que aparezcan las olas en el horizonte.

Resiliencia
es muy fácil ser feliz así, sin embargo no pareciera que hubiese crecimiento en la paz.

 

Y entre esos pilares que los visualizo como las gruesas columnas del Partenón griego están entrelazadas 6 fortalezas que garantizan su firmeza en el tiempo, fortalezas de carácter, habilidades que perfectamente podemos desarrollar antes de que el oleaje se agite más de la cuenta y que nos permitirán salir airosos de la adversidad. Se las voy a ir enumerando y me encantaría que pudiera preguntarse qué tanto tiene o le falta por desarrollar de cada una de ellas.

La primera es la perseverancia y es que sin duda, las personas resilientes cuentan con esta cualidad relacionada con el locus de control interno, hacen cosas, hacen que las cosas pasen y las hacen tantas veces como sea necesario. Sencillamente no se dan por vencidas, lo que no quiere decir que no sientan frustración, pero lo que sí es cierto es que la saben manejar muy bien y siguen adelante.

La inteligencia emocional es la segunda fortaleza que sustenta el pilar del autoestima, la empatía, que es el poder ponernos en el lugar del otro, la capacidad de socializar, porque las relaciones son vitales para resurgir, la motivación que tiene que ver con los motivos intrínsecos y la autoregulación o autocontrol. Es mucha la inteligencia emocional que necesitamos para salir adelante y podemos aprender a ser más inteligentes emocionalmente mucho antes de que nos sorprenda la adversidad.

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En la tercera casilla está la fortaleza de la creatividad, no porque los resilientes sepan pintar o decorar, sino porque son capaces de dar respuestas ágiles, diferentes e innovadoras y cada uno de nosotros puede desarrollar su propia creatividad de múltiples maneras y desde hoy mismo solo tiene que inspirarse.

La cuarta y quinta fortaleza me parece que van de la mano y son la gratitud y el perdón, las personas resilientes tienen la cualidad de agradecer por lo bueno y lo malo y tienen una habilidad casi mágica de encontrar tesoros en el medio de los escombros, eso que les permite decir: “dentro de lo malo fue lo mejor que pudo pasar”. ¿Puede identificar en alguna adversidad que haya vivido algo por lo que tenga hoy en día que agradecer? ¿Puede llegar a reconocer que gracias a ese momento difícil de la vida usted es ahora una mejor persona?

Y el perdón es quizá una de las acciones más impopular que genera más felicidad en la vida. Es la capacidad de liberarse de rencores y soltar, de dejar ir y pasar la página, no se puede avanzar arrastrando la pesada carga que implica la rabia y el sentimiento de venganza y como no se puede cambiar el pasado, y eso lo saben las personas resilientes, hacen uso del perdón y se dan el permiso de vivir de ahora en adelante ligeros del equipaje del rencor.

Por último, hay una fortaleza que es vital para resurgir y es el sentido del humor, la posibilidad de reírnos de la adversidad, no siempre es fácil, no a todos se nos da, pero quien puede reírse de su tragedia ya la superó en un buen porcentaje, recordemos que:
• El sentido del humor facilita la descarga de tensión emocional y nos hace resistentes al estrés.
• En dosis adecuadas es un reconfortante y terapéutico distanciamiento psicológico de la situación que nos amenaza y abruma.
• Ayuda a afrontar mejor los sucesos estresantes o las enfermedades graves y aumenta las probabilidades de sobrevivir.

La Resiliencia es una cualidad que algunas personas tienen más desarrolladas que otras, sin embargo todos podemos aprender a ser más resilientes en la medida en la que nos conozcamos mejor y nos dispongamos a crecer como personas. Si en estos momentos la playa de su vida está calmada, disfrútela pero tenga su salvavidas a mano, en caso de que una ola recientemente le haya dejado el traje de baño fuera de lugar y aun siente el sabor del agua salada en su garganta, haga un inventario de sus recursos personales para salir a flote y ponga en práctica lo que le he compartido arriba, seguro podrá recuperarse con mayor facilidad y a pesar del oleaje podrá continuar disfrutando su vida.

¡Inspírese!

Lcda. Katerina Rojas
Promotora de Bienestar
Facilitadora-Coach de Bienestar
Locutora

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Vía ¿Qué hace la gente para sentirse bien?, estrategias para vivir la felicidad La gratitud puede cambiar la vida de las personas en solo un instante Eres de los que piensa: hoy no, mejor mañana…
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